Hay que exocisar la puerta (y la cabeza de la dueña)
Hace más o menos un mes perdí las llaves de mi casa. Llamé a un cerrajero. Rompió la puerta y la cerradura. Me quiso cobrar 1650 pesos. No le quise pagar. Me amenazó durante dos horas. El seguridad del edificio le dio la razón porque le tenía miedo. Arreglamos por 800. El chabón era un delincuente, las denuncias en defensa del consumidor con el mismo modus operandi lo confirmaron. A raíz de esto, hoy tengo tres juegos de llaves: uno que me cuelgo al cuello, otro en la cartera y otro en la alacena, que pronto irá a la casa de una amiga. Hoy, luego de un largo día de trabajo, decidí regalarme el no cocinar y llamé a los chinos. A la media hora, suena el timbre. Me cuelgo la llave al cuello y salgo sin cerrar. En eso siento que Irma estaba haciendo juego con sus llaves. Para evitar que pudiera meterse en casa a chusmear (sí creo que es de esas y sí, por lo general, la puerta se abre sola) quise cerrarla. Oh sorpresa, otra llave estaba del lado de adentro. Sale Irma; para evitar ...