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Mostrando las entradas etiquetadas como dieta insabora

Sin fuego/La dieta: el regreso

Hoy será una semana de que empecé a dejar de fumar. El martes pasado caí a lo de un amigo para que me explique cómo funciona el pucho electrónico que se compró mi vieja y él me terminó regalando uno a mí. Partiendo de la base de los casi dos atados por día que me tragaba vorazmente como un dragón a la inversa, el primer día fumé 10, después 6, después 2, después 1, y ahora nada de nada... bah, hoy vi a una amiga, le di una seca al suyo y ya se me pasó. Así que ando chupando mi narguile a pilas que resultó ser de lo más copado: no me mancha los dientes, no me apesta todo alrededor y tampoco me sofoca. Hice la prueba: subí las escaleras corriendo los 4 tramos y llegué arriba fresquita, no bañada en sudor, con la lengua afuera, gateando y completamente azul como la semana pasada. La otra ventaja es que me comprometí a ahorrar lo que no gasto: hasta ahora tengo 60 pesos (10 por paquete, en realidad era paquete y medio o dos por día, pero tampoco puedo ir al cajero todos los días para llena...

Opiniones culinarias I

El mejor merengue del mundo es ese que está bien dorado por fuera, casi quemadito, pero que el centro quedó crudo y es como una crema pegajosa que se te prende a las muelas. Y es todavía mejor si salió del horno hace un ratito y está tibio.... (Estamos en primavera y, por consiguiente, volví a estar a dieta, como manda el Rey, o sea, el verano...  y este blog se hace eco de todo eso que no voy a comer hasta que llegue navidad y me meta en el buche hasta la última peladilla).

Baja baja baja mamacita

En ánimo jocoso les cuento que nuevamente la báscula de la felicidad mostró evidencia de lo evidente y hoy lunes, día de pesaje, dice que peso 73.9. Poco, pero algo es. Se sabe que los primeros kilos se bajan rápido y los siguientes cuestan un poco más, que hay mesetas y la mar en coche, pero visto que es septiembre y que este cuerpito (que de -ito nada) va a pelar carne recién en diciembre, no me puedo quejar. El sábado anduve recorriendo negocios en búsqueda de un pantalón de gimnasia para ir a patinar con un poco más de glamour (si me mato para estar un poco más fiu fiu y sigo usando ese engendro desteñido, gigante y manchado con lavandina, el efecto no se percibe) y estuve expuesta a la maquiavélica luz de los probadores y a sus espejos diabólicos que muestran hasta el último pozo, estría y rollo con total desparpajo, y por suerte mi autoestima y yo salimos intactas. No estoy tan fulera digamos como para tapar el espejo o comprar a ciegas. Buen comienzo de...

Miércoles 19.30 hs

El próximo miércoles a las 19.30 hs voy a defender mi tesina. Según comentarios de pasillo, se pudo oír a las profes decir que "está perfecta" y "obvio, si es una genia". El ego allá. Y mi dieta bien (dijo la que anda muy off topic  últimamente). Cambié de estrategia, ahora sólo como cuando tengo hambre. Y como al hambre lo controlo ayer me pasé el día con tres galletitas en el sistema. No se preocupen, no pasé de castaño a oscuro, hoy comí diez ravioles (los conté) y un pedacito de tarta de acelga. No quiero desaparecer, sólo quiero que me entre el trajecito gris para el miércoles y para eso necesito un kilo menos porque no me cierra el botón. ¿Llegaré?

Regreso a la vida sin sal

Buenas y santas, luego de una semana de desaparecida, vuelvo a actualizar mi blog para confesarles que he pecado. Mi viaje a Buenos Aires estuvo plagado de sal, azúcar, grasas y carbohidratos, y no pude hacer nada al respecto, excepto caminar muchísimo para compensar algo. Ojo, no me maté comiendo ni nada de eso, pero el bolsillo apretado y la vergüencita para decirle a mis amigos y parientes que "yo con sal no como" pudo más que el poder adelgazante de mis ideas.  El primer día fuí al barrio chino y enterré la mitad del sueldo en boludeces que no necesito pero que están re copadas. Luego a la Quinta Avenida donde no me compré nada porque había enterrado el sueldo en el barrio chino y era mucho para el primer día, y lo mismo se repitió en la Bond Street, donde tuve que atarme las manos porque la tarjeta de crédito ardía en mi cartera al grito de "usame usame usame". Fui al Tigre, al mercado de frutos y me morí de frío con el viento, pero ¡qué lindo que es! T...

En el bondi

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Metete el guiso de arroz en el ocote, azafato peloduro!! Simplemente para contarles que ni loca como esta comida plástica e hipercalòrica. Prefiero serle fiel a mi dieta y no probar bocado hasta mañana. Se matan los cheff (jà) de crucero del norte. Mañana les cuento màs del olor a  pata del cole, de los bebès llorones y del azafato mala onda.

Dieta Viajera

Luego de haber entregado mi tesina ayer finalmente (inserte cara de alivio feliz), parto para la ciudad de las avenidas y el ruido el día de mañana. Y eso implica una suerte de encrucijada. Como ya he comentado en otras ocasiones, los viajes y las dietas no se llevan muy bien que digamos, sobre todo porque cuando yo viajo, me gusta darme gustos y comer y probar todas esas cosas que en casa no consumo. También porque cuando uno viaja, no se anda llevando un taper con ensalada o un cuenco con sopa, o no tiene una cocina cerca para producir delicias light. Pero, sabiendo que la capi es una ciudad grande, donde hay miles de cosas para todos los gustos, calculo que tal vez en vez de dejarme llevar por las franquicias de comida pecaminosa (aunque sostengo que al menos un muffin me voy a comer, porque acá no hacen y quiero saber gusto a que tienen y si vale la pena tanto aspaviento que hacen los porteños con esas cosas), puedo llegar a pisar lugares donde la comida tenga me...

Sin sal, sin azúcar y sin tiempo

Los últimos dos días han sido bastante pesados. Pesados al nivel de un guiso carrero, un submarino con churros, o un locro con todo y mandioca. Así de pesados, indigeribles, ricos en calorías, en sabor, pero no en "pasajerismo". Como conté antes, estoy en vías de recibirme, así que estos últimos dos días estuve corrigiendo mi tesis para su presentación final, por lo cual de lo último que me ocupé fue de hacer dieta. Es más, me ocupé de darme gustos, ya que, pobrecita yo, estoy estresada, paranoica, y me merezco uno que otro pan con manteca y miel. Así que nada, no tengo mucho para decir, salvo que la teoría de la traducción no es para nada light, que se traga con tiempo y después de masticarla mucho. Mis intentos dietéticos se han resumido a comer sin sal y sin azúcar, pero lo de la movilidad del panaco quedó en standby. Hasta que no me saque esta cosa de encima lo único que voy a seguir ejercitando son mis dedos al tipear (a esta altura creo que sería capaz de romper una nue...

Cuento Chino

Ayer a la mañana, fuí a ver a Martín, para la dichosa entrevista de perfil. Me tuvo una hora en interrogatorio, mirándome con ojos de señor Miyagui y haciéndome preguntas como éstas: "¿Cuál crees que es tu vibración y hacia dónde te dirije?" "¿Naciste por parto natural?" "¿Te amamantaron?" "¿Qué olor te gusta?" "¿Podrías enumerar ocho principios que te ayuden a cumplir tu meta?" Yo, que soy muy sarcástica, cerrada y pragmática, le respondía con evasivas. Me sentía como si estuviera en un libro de Bernardo Stamateas. Mientras, él escribía en la computadora y no me dejaba leer nada, como cuando el psicólogo garabatea en su cuaderno; decía una palabra y él escribía cien. Y mientras tanto, yo experimentaba una especie de vergüenza extraña, como cuando vas a confesarte a la iglesia antes de la primera comunión y le cura te pregunta si le robaste plata a tu mamá alguna vez y cuantas veces mentís en el mes. En esa charla, le confesé que s...

Txumari Artieda

La primera vez que hice dieta, bajé tanto (30kg) que mis amigas me pedían consejos para bajar de peso. Una de ellas me empezó a llamar así por el gallego yuyero que estaba de moda en ese entonces. A los 15 años me transformé en una especie de referente dietóloga. Como esas amigas que tienen relaciones primero, a las cuales las toman de gurú del sexo, yo era el gurú de la dieta. "Comé siempre pan tostado"; "La sopa de repollo colorado es lo que más llena"; "Cuando te mueras de hambre, tomate un litro de té de tilo de una. Te calma y te llena". En esa época yo ya me había ido de mambo: vivía a chicle, té y sopa de vitina. Nadie quería venir a dormir a casa porque sólo había sopa de repollo. Y eso fue así hasta que terminé la secundaria y me fuí a estudiar a Tucumán. Ahí pasé a la dieta del estudiante: arroz, fideos, uno que otro sándwich de milanesa (cuando andaba gastadora) y pochoclo. Sobre todo este último. Lo más barato, lo más rápido y lo más "dive...