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Mostrando las entradas etiquetadas como blancas palomitas

Hacer sin saber

A los 25 años, cuando me recibí de traductora, ante la premura de conseguir trabajo y el requisito ineludible de ejercer la docencia para poder hacer la licenciatura que cursaba en ese entonces, empecé a dar clases de inglés. Cierto es que jamás había querido ser docente y justamente por eso había estudiado el traductorado. Solía repetir por aquel entonces frase como: «El primer día mato un pibe y me rajan» o «Les voy a poner uno a todos ni bien me discutan algo» o «Tengo menos paciencia que un velociraptor bebé». De hecho, en la clase de orientación vocacional de la secundaria, dudaba un poco a la hora de decidir qué querría hacer en el futuro hoy por hoy presente, pero la birome podía volcar sin vacilar en la columna del jamás: Docente. Pero, a mi pesar, la vida me echó en cara eso de «de esta agua no has de beber» y mi primer trabajo fue en un colegio privado de mi barrio. El profesor viajaba a Buenos Aires por temas familiares y necesitaban a alguien que enseñara todos sus cursos ...

Adiós a duendes y princesas

Hoy fue un día difícil, emocionalmente hablando. Luego de haber pasado dos años en el colegio, ya sé que estoy afuera y que no formaré parte del staff el año entrante. Más allá de las deleznables experiencias de este año, que prefiero olvidar (o no, pero eso es otra historia) hay algo que obviamente salvaré: mis peques, y sobre todo, mis duendes y princesas del año pasado. No soy madre, pero si me preguntan por ese curso o me hablan de él, siempre sale el "tus hijos". Todas las otras maestras saben que para mí lo son y lo serán, y lo que más me duele de no seguir es no verlos crecer. Claro que toda la docenteada con mayor antigüedad me dice que siempre es así al comienzo y que ya me iré acostumbrando a las despedidas, pero ese grupo está integrado por lo más variopinto de las camadas infantiles y, salvando las distancias, son para mí parte de mi vida y mi familia del corazón. Y eso hizo que no pudiera sino despedirme de ellos hoy. Se me escapó, se me salió, se salió la trist...

Miss años

Trabajo como maestra de inglés en un primer grado. La de castellano colgó un póster del alfabeto, de esos que tienen las letras en todas sus versiones y un dibujo de una palabra que empieza con la letra en cuestión. El viernes, mientras guardaba los libros de los duendes en el armario, escuché la voz de los nenes: —Ni idea, Mateo, preguntale a Miss Mariana. —Miss: ¿qué es esto? Me di vuelta y vi que estaban señalando la w. El dibujo era muy claro... un walkman. —Es un walkman. Sirve para escuchar música —dije, con todo el desenfado del mundo. Sus caras incrédulas revelaron que pensaban que los estaba cargando. —Pero no parece un MP3. Es muy grande. ¿Qué es eso que tiene adentro? Suspiré. —Un cassette. Abrieron grandes los ojos. Estaba claro que entendían  cada vez  menos. —¿Un qué? —Un cassette. Es como un cd pero cuadrado. Finalmente algo cercano a la realidad. Y yo a mis 27 me sentí más geronte que nunca. ____________________ Para Gustavo , ...

Un pulmotor pa la Sé

Hoy el profesor de educación física se tomó el olivo y faltó, lo que dejó a mis educandos muy tristes porque no hay nada que les cope más a esos organismos robosantes de azúcar que correr, saltar, tirarse al piso, etc. Así que quien les tipea, que hace cosa de un año, desde que se pegara un emblemático porrazo en la costanera andando en rollers no ha vuelto a hacer ninguna clase de actividad física que no sea tipear, se le ocurrió sacarlos al patio y jugar a "La bruja de los colores" pero en inglés. Craso error. El patio de mi colegio es casi tan grande como una manzana y con lo que fumo, terminé más colorada que un tomate, persiguiendo gurisitos que corrían chochos de contentos a grito pelado, y a lo último me senté a la sombra y delegué la tarea brujística a uno de ellos. Los duendes chochos, y a mi ahora me duele todo, pero fue un lindo festejo del día de la primavera, bastante más copado que hacerlos hacer un cartelito para el cuaderno. Ah, y todo con lookete, porque co...

Ojo por ojo: la vendetta ocular

Se ve que al universo no le copó mucho que le lastimara la córnea a mi fan, o él imploró con todas sus fuerzas para que me pase algo similar, o simplemente la suerte tiene cara de hereje, pero la cuestión es que mi cara cobró cuentas conmigo y hoy amanecí con el ojo hinchado tamaño damasco. No recuerdo si soñe que me subía a un ring y me cagaba a trompadas la Tigresa, pero la cuestión es que tengo el orzuelo más enorme y doloroso de la historia y parezco la hermana alta de Quasimodo. La cagada es que tengo que ir igual a la escuela y me da miedo que los chicos se asusten; así que veré si en este Hiroshima a escala que es mi pieza encuentro mis gafas (y que me las deje usar la dire, pero cuando me vea como estoy, creo que me va a obligar a incluirlas en mi uniforme hasta que se me vaya esta cosa). Wish me luck! ...to be continued

De regalos y gustos

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Salvo que uno sea buen observador o conozca bien a una persona, elegir regalos es todo un tema. Si empezamos por los precios, podríamos decir que la cantidad de cariño no siempre es equivalente a la cantidad de dinero. Si vamos al tamaño, es mejor quedar bien con un imán para heladera que con un socotroco inservible que después nadie tiende dónde meter. Y sobre gustos está todo escrito y por eso mismo cuando a uno se le encarga elegir un regalo grupal, tiene que ser el emisario del buen ojo, porque sino quedan mal todos. Con respecto a eso último, quiero hablarles sobre mi regalo del día del maestro. En el colegio en el que laburo tienen por política hacer colecta en los grados y encargarle a una familia la compra del dichoso presente. He oído de historias tremebundas, como a una seño que le regalaron ropa para embarazada y la mujer tan sólo estaba gorda, o un saco de lana a una mujer que se pasa la vida gritando lo alérgica que es y dándole a la loratadina en clase. Este año hubo de ...

Teacher's Pet

Trabajo como profesora de inglés en primer grado en un colegio bilingüe, lo que implica que soy exclusiva de un curso... y mis alumnos la rulean. Para la sorpresa y/o el espanto de mis colegas, me paso la vida haciendo experimentos con mis gurises a ver hasta qué punto llegan a la hora de aprender contenidos, estén o no dentro del programa. Hoy la cosa nueva fue enseñarles a usar el "have" y a armar una frase coherente hilando oraciones. Este era el modelo: "My name is... I'm ... years old. I have a (pet) named.... and a (toy)". Empecé la ronda con los más avispados, esos que son los Hermione Granger que todo docente ama tener: los que son capaces de dislocarse un hombro al estirar la mano lo más alto posible con tal de que les pregunten. Fui mechando con los menos atentos, los que aprovechan que hacemos actividades orales para jugar o pegar figuritas en un álbum o hacer dibujos (sí, esas conductas empiezan con la escolaridad formal), hasta que le tocó el tur...