Cuento Chino
Ayer a la mañana, fuí a ver a Martín, para la dichosa entrevista de perfil. Me tuvo una hora en interrogatorio, mirándome con ojos de señor Miyagui y haciéndome preguntas como éstas: "¿Cuál crees que es tu vibración y hacia dónde te dirije?" "¿Naciste por parto natural?" "¿Te amamantaron?" "¿Qué olor te gusta?" "¿Podrías enumerar ocho principios que te ayuden a cumplir tu meta?" Yo, que soy muy sarcástica, cerrada y pragmática, le respondía con evasivas. Me sentía como si estuviera en un libro de Bernardo Stamateas. Mientras, él escribía en la computadora y no me dejaba leer nada, como cuando el psicólogo garabatea en su cuaderno; decía una palabra y él escribía cien. Y mientras tanto, yo experimentaba una especie de vergüenza extraña, como cuando vas a confesarte a la iglesia antes de la primera comunión y le cura te pregunta si le robaste plata a tu mamá alguna vez y cuantas veces mentís en el mes. En esa charla, le confesé que s...