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Mostrando las entradas etiquetadas como placard

Primer round

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Cayendo del mapa, en picada, vas a sentir el impacto con tu quijada... Vas a sangrar, vas a sufrir, vas a entender lo que no va, lo que no da! Tu ignorancia es entendible pero tu altanería me subleva, podés bajar cátedra pero no tenés idea. Tu púlpito de sabiduría, tu preparación, tu estudio, No te vuelven oráculo; sos tan solo una radio transmitiendo la interferencia de tu absoluta ignorancia sobre lo que hace a mi existencia...

Como te digo una co te digo al o

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Mariana 2-Ña Olga 0 Como les conté antes, Ña Olga tiene una hermana viejita que es sorda y siempre sonríe sin dientes. Hace un par de días, subía yo la escalera  y la señora estaba fuera de su depto cortando tiritas de bolsas de super. Le pregunté que hacía y me dijo que eran para hacer carteritas, acto seguido sacó una de una bolsa que tenía al lado y me la regaló. Yo le agradecí encantada, porque sinceramente está re bonita y me fui a casa. Cuando bajé la escalera para ir al super, llevaba la carterita al hombro. Ña Olga ya estaba afuera, yo saludé y Ña Olga miró la cartera, la miro a la hermana y puso una cara de ojete asombrado incontable. Derrota al placard N°2 Cuando empecé la dieta y el blog, estaba en talle 44. Uno de mis pantalones favoritos es un chupín negro elastizado que me compré hace cosa de tres años para un casorio. No me subía de las rodillas y era una de esas prendas con las que me flajelaba mentalmente cada vez que me tentaba con comer un cacho de torta, u...

Derrota al placard 1: Kosiuko

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Cuando yo tenía 15, esa marca era LA marca de jeans que todas debían usar si querían ser "divinas, top, superstar". Y yo quería moría DEBÍA tener uno de esos. Así que, después de mucho torturar a mi madre con la idea de comprarme uno "porque todas tienen y si yo no tengo me muero", me dirigí al local, con mi mejor sonrisa e ilusión adolescente. Al llegar, estaban la vendedoras escuálidas, que no me dieron bola, hasta que comencé a revisar los percheros. Se me acercó un intento de ser humano que debía pesar unos 50 kilos, me miró de arriba a abajo (le costó, porque yo ya era alta) y me dijo: "¿Te puedo ayudar en algo?" "Sí, quiero un jean". "¿Para vos?" risita sarcástica "tu talle no trabajamos". Puñal en el corazón, nena de quince se va corriendo, llorando... Veinte kilos después, y un año más tarde, vuelvo... La vendedora la misma. Me pruebo toooooooooooooooooooodo el negocio, y cuando voy a pagar le digo "Ay sabés qu...