Un rapto de desenfreno juvenil
Creo ya haber establecido que yo no salgo, a mí me sacan. Como al perro de departamento, mis compinches me ponen una correíta, y si bien muchas veces logro safarme a fuerza de mordiscones y de tirarme al piso, hay otras tantas en las que me agarran cansada o de buen talante, y cumplen con su cometido. Ayer fue una de esas ocasiones. Con mi amiga LulúlaRú (de quien ya les hablaré en otra ocasión) fuimos a un coso que se llama Spanglish , que es un evento en el cual conoces a gente de Extranjia (de donde, como sabrán, provienen todos los extranjeros), y hablás cinco minutos en castellano y cinco en inglés, y se van rotando las mesas. La premisa es "ser bilingüe" luego de participar, pero la papa del asunto es que conocés gente y, quien te dice, por ahí terminás teniendo doble nacionalidad. La cuestión es que fuimos y conocimos a clones de personajes de series y películas que nos gustan, a saber, un suizo igualito a Pippin , un argentinito calco de Daniel de GossipGirl (con qui...