Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como paroles

Las cosas (y los casos) por su nombre

Dicen los que saben de astrología que la personalidad está en realidad más marcada por tu ascendente zodiacal que por tu signo; o sea, si sos de escorpio, pero tenés ascendente en piscis, vas a ser un cabrón un tanto místico, por ejemplo. Ahora, ¿será que en cuanto a nuestros nombres puede suceder algo parecido? ¿Qué tal si el segundo nombre, ese que nadie usa y que se suele ocultar por vergüenza y suscita cargadas en el colegio cuando tus compañeros lo averiguan, es el que en realidad marca tu destino? ¿Qué pasaría si más que "Marías" y "Juanes" fuésemos "de los Ángeles" o "Ignacios"? ¿Y si el verdadero significado de nuestras vidas estuviera signado por ese otro elemento de nuestra nomenclatura personal? Convengamos también, entonces, que las personas más sencillas y descifrables serían aquellas que tienen uno solo. Esos tendrían todo clarito y sin prolegómenos: Ana a secas, Sandro y listo... No hay más misterio por resolver. Son lo que hay, c...

Vendaval

A mí los amores no me llegan lentos y pausados, en base a un conocimiento paulatino de la otra persona; me llegan y ya, así como de sopetón. Explicándome, digamos que a mí me tumban como una suerte de sudestada, vienen con tormenta de polvo, presión variable, temperatura rara, se me revolucionan las aguas, se me mezcla todo y no sé para donde correr a esconderme. Bah, sí sé. Me escondo en la friendzone. Básicamente: cuando alguien me gusta, me pega en los ojos una mirada furtiva y fui, a partir de ahí es todo lucha y esfuerzo por lograr ser notada. Pero, para mi desgracia, tengo menos potencial de levante que una papa y lo que termina pasando es que me vuelvo amiga. Pero amiga amiga, ¿eh? Tipo, de la que te pregunta onda tu teje nuevo, tu ex que te pica la oreja o la fulana equis con la que matcheaste en Tinder. Esa soy yo... Creo que tengo tanto miedo al rechazo que me aseguro de ser lo suficientemente copada como para que me incluyan en sus vidas sin arriesgarme demasiado a que me d...

Concisos titubeos

Tal vez sería fácil. Tal vez sería sencillo. Tal vez es el potencial de la nada llegando a destino. Tal vez es la ilusión aplacada por la razón por sobre la acción. Tal vez es la voluntad refrenada al preferir la eternidad a un día, Unas horas, Un momento, Un instante… Tal vez lo sepas todo. Tal vez no sepas nada. Tal vez jamás te enteres. Tal vez siempre  tendrás la certeza. Probablemente, sea todo tan evidente que, por más “talveces” que inserte, los nunca serían más certeros. Y a la incertidumbre de los tal vez, y los es posible, y los quizás y acasos me apunto y suscribo; prefiero la nada y el tal vez, al todo y la nada.

Primer round

Imagen
Cayendo del mapa, en picada, vas a sentir el impacto con tu quijada... Vas a sangrar, vas a sufrir, vas a entender lo que no va, lo que no da! Tu ignorancia es entendible pero tu altanería me subleva, podés bajar cátedra pero no tenés idea. Tu púlpito de sabiduría, tu preparación, tu estudio, No te vuelven oráculo; sos tan solo una radio transmitiendo la interferencia de tu absoluta ignorancia sobre lo que hace a mi existencia...

ídem

Hay siete letras que nos han encontrado Siete, el número de las brujas, siete por seis... Hubo un guiño en la nada Un destello en el código irreconocible y ahí estabas, siendo irónica inesperable indescriptible vos.

Vos...

Duele. Raja el pecho. Quema el alma herida... ¿Cómo dejar de quererte si nunca pude empezar? ¿Cómo dejar de pensarte si ni siquiera te pude extrañar? ¿Cómo evaporar tu fantasma de mi casa de mi cama, de mí, si fuiste luz oscura que surgió de la nada y desapareció durante el día pero retorna cada madrugada? Las esquirlas de tus labios se hundieron en la piel y no hay baño que las limpie  ni brebaje que sirva para parar de pensar. Y la pena se vuelve rencor, y el rencor transmuta en pena y así se engarza la infinita cadena de este ciclo que nunca llega a un adiós. ¿Qué te hizo envenenar aquello que fue risa? ¿Quién te dio el aguja para pinchar la burbuja? De lo efímero a lo funesto, volviste nuestro cuento un insalvable recuerdo. Y la vacuidad se comió la luz... Y llevo tu sombra mezquina prendida en la solapa, esperando a ver si se escapa o se pierde en alguna esquina.

Fluir...

De la energía emanada pueden surgir sentires inesperados, calores inenarrables y deseos increíbles. Así, de la más absoluta nada, surgió, se creó, brotó una suerte de compañía inexplicable que a todo atañe, que a todo incluye, a la que el absoluto infinito no puede rehuírle... Es este presente inmediato que se escurre en el tiempo como agua en mis manos, que llega con dulzura y abrigo donde todo era llano, lóbrego, insípido, inerte, donde realmente creía ya verme echada a mi suerte. Dios sabrá cuál será el destino de nuestras risas y complicidades, por ahora fluyamos, vida mía, hasta que muera la tarde.

La pulga

Tengo una pulga en la cabeza, molesta, inestable, insignificante, francamente insoportable... Me recorre el pelo sonriente, se abre paso por mis cejas, y se pasea por mi mente, plantando a su paso miles de quejas. Pulga lustrosa, brillante y altanera, encaramada en lo alto, con aires de grandeza y una batuta de mando tiránico. Oronda en su torre de control desfila campante y sin embargo ciertas voces del antes le trastabillan el compás del hoy. Por momentos se queda quieta, y siento que se fue. Y justo cuando creo haberla perdido, y cierto tipo de nostalgia amenaza con surgir, suena su picosa campana y me alegra saber que no se decidió a partir.

Erato

Prefiero volver a mirarte de lejos a nunca más de cerca. Prefiero vuelvas a ser espejismo diurno al silencio taciturno que provoca tu ausencia. La ausencia que nunca fue porque tu presencia nació breve pero con un efecto maravilloso, impulsivo aunque inerte. A la luz de tu sonrisa pude verme feliz, pude verme real, dejar de ser actriz de una vida que no era vida, de una máscara de cera que se acomodaba a los designios de todo cuanto me rodea. De corazón te digo gracias, aunque jamás te enteres has sido un don en mi rutina, un respiro para mi suerte.

Blablabla Sh Sh Sh

Prefiero la crueldad de la palabra a la tiranía del silencio. El discurso presenta una variable infinita de posibilidades, ya sea para rebatir opiniones, reforzarlas o simplemente lanzarlas a la vida, al aire, esperando y otorgando tal o cual resultado. En un diálogo, por más sordo que este sea, las palabras pueden encontrarse y batirse a duelo, dejando o no ganadores, pero sí exponiendo sus razones, menciones y motivos. En cambio en el silencio... en el silencio las posibilidades infinitas de desencuentro son tan vastas como las arenas del tiempo... El silencio puede ser llenado por mil y un escenarios que jamás llegarán a ser certezas, siempre vivirán en la eterna nube de las aproximaciones y potencialidades. Lo no dicho es el escarnio de los paranoicos, la tumba de los deseos, el fin del contacto. La angustia de los curiosos. Un nudo en el pecho. El punto inicial al infeliz recuerdo.

Haruka

¿Cómo alguien puede vivir llevando el Sol en los ojos? ¿Develando anhelos con una sonrisa de dientes imperfectos y, aún así, preciosos? ¿Cómo puede el tacto gentil de un hada esconderse detrás de una fachada tan poco acorde pero, al mismo tiempo, tan coherente? ¿Puede acaso alguien, obnubilada ante tan armoniosa presencia no sentirse cohibida de acto, palabra y acción? ¿Es tan impensable el congelamiento de las reacciones, la sangre y el suspiro? Sí, lo es... y resulta evidente y claro lo intangible de tu abrazadora y aun sutil existencia. Un simple ser terreno no puede aspirar a ser deseado ni requerido por tal maravilla etérea; por quien, como la luz que su aura destila, danza entre nubes suspendida por su propia leveza. Quien contempla al mundo desde regio palco no debe ser incordiada por cuestiones mundanas de terrenal presencia, ni admitir en su dorada estela a quien usa ni más ni menos que las piernas para movilizarse, a quien arrastra su existencia por Gea, a quien la Grave...