La pulga
Tengo una pulga en la cabeza, molesta, inestable, insignificante, francamente insoportable... Me recorre el pelo sonriente, se abre paso por mis cejas, y se pasea por mi mente, plantando a su paso miles de quejas. Pulga lustrosa, brillante y altanera, encaramada en lo alto, con aires de grandeza y una batuta de mando tiránico. Oronda en su torre de control desfila campante y sin embargo ciertas voces del antes le trastabillan el compás del hoy. Por momentos se queda quieta, y siento que se fue. Y justo cuando creo haberla perdido, y cierto tipo de nostalgia amenaza con surgir, suena su picosa campana y me alegra saber que no se decidió a partir.