Tilingas everywhere
Hoy fui a inscribirme a un terciario... de nuevo. Sí, así como me gusta cargarme de cosas y tener muy poco tiempo libre, encontré la forma de volver a hacerlo: regresar a las aulas, pero esta vez desde el banco. El tema es que ya estoy sabiendo que voy a tener mayoría de compañeras 10 años menores que yo y esa idea, lejos de gustarme, me asusta. Cuando pienso en la posibilidad de tener que escuchar conversaciones sobre Justin Biever y One Direction todas las tardes, las ganas de estudiar se me evaporan. Pero como expresé allá lejos y hace tiempo cuando arranqué con el traductorado: no curso una carrera para hacer amigos, sino para tener otro cartón firmado por el ministro. Pero bue, llevé la primera tanda de papiros que me pidieron para anotarme y me acerqué a la cartelera para mirar los horarios. Mientras intentaba sacarle una foto a lo que me toca, se me paró al lado una jovencita. He aquí lo que sucedió. —¡Ay, otra alta! ¡Yupi! ¡Sos alta, más que yo! —Ajam...