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Dos meses...

En exactamente dos meses estaré cumpliendo treinta. Ay. Suena tan terrible el número. Suena como una alarma de auto en medio de la noche, como un trueno en medio del plácido sueño. Una va por la vida cumpliendo años y de golpe llegan los veintinueve y se da cuenta de que es el último "veinti" que va a tener, que si ya la "señorean" a esta edad, pasado ese número será una geronte, que más vale esté casada y tenga un par de críos o se arma. ¿Qué se arma? La vida señores, la vida de gente "ADULTA". Es como si después de esa cifra ya no quedaran más espacios para las irresponsabilidades y dilataciones en las decisiones. O te casás o te separás; o te recibís o te olvidás; trabajás o trabajás... Igual, me vengo haciendo un toque la boluda... es como si fuera caminando por la calle y hubiese alguien que me siguiera los pasos; agarro fuerte la cartera, subo el volumen del auricular y le meto pata al paso, pero la presencia sigue. En exactamente dos meses, me va ...

Ya quiera...

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Ojalá los pastores vangélicos que aparecen a las 12 de la noche en la tele tuvieran tanta onda como Daddy. Ahí, ni un drama, te voy a misa todos los días sin chistar (además q la "hostia" debe pegar de lo lindo, seguro).

La enteriza

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Siempre que alguien deja de fumar le advierten que va a engordar, que será cosa de la ansiedad y que va a tener más hambre que gomero a una vedette... yo creo que más que por ese factor, comí porque recuperé el sentido del gusto y todo me parecía más rico que antes. Sea lo que sea, me fui ensanchando para los cuatro costados a lo largo del año y sumado a que no movido mucho el panaco carreras y laburo mediante, ahora califico más como modelo de Botero que de Michael Kors. Por tanto, este verano me paso a la enteriza, las bikinis están reservadas para otro tipo de minita y, queridos lectores (si es que aún me queda alguno) había sido que encontrar una que me quede como la gente es bastante complicado. Si quedaba un nicho de indumentaria con el que no tuviera mayores dramas, este acaba de revelarse esquivo y ladino. Ser alta implica que comprarte un jean, un par de zapatos o un saco se volverá una expedición donde te desnudarás cien veces, harás fuerza en probadores diminutos (golpeándo...

Déjà vu lactante

Ayer tuve que hacer acto de presencia en un ritual popular llamado "fiesta de un año del bebé de una amiga" y, rodeada de ese mundo de cochecitos, chizitos, sopresitas, mocos y Sapo Pepe, tuve un déjà vu... de golpe me di cuenta de que la situación se me presentaba similar a una de cuando tenía 12 años,  cierta vez que nos rateamos con las chicas y terminamos en una farmacia/supermercado mirando toallitas (no había shopping en Posadas por aquel entonces) y todas empezaron a señalar las que usaban y a decir cosas de las alas, los geles, los tampones desvirgantes y demás… y cuando me preguntaron qué marca usaba yo, bajé la cabeza, me puse colorada y con mucha mucha vergüenza y pena confesé que no me había venido todavía. Inmediatamente, me consolaron (?) sosteniendo que ya me iba a llegar (???), pero claro, me sentía un marciano o, como recuerdo haberle dicho a madre en ese momento: “como una cucaracha entre hormigas”. Y ayer me sentí parecido, pero sin vergüenza ni sonroja...

Hablá más fuerte que no te escucho...

Mi queridísimo camarada de altura creado por García Ferré tenía la posta y su conocido latiguillo expone un molesto inconveniente que solemos atravesar las gentes de largas patas: no escuchar cuando alguien más bajo habla. En innumerables ocasiones me ha sucedido estar en un grupo compuesto en su inmensa mayoría por gente de estatura promedio y que allá abajo la conversación sea de lo más divertido y tener que agacharme para poder enterarme de qué pasa o que estén secreteando, preguntar de qué hablan y que el que esté más cerca tenga que estirarse para contarme a quién cuerean, ocasionando de este modo que, si ese cuereado estaba en las cercanías, pudiera percatarse de que algo pasa. Se repite esto en los boliches, cuando el volumen de la música hace imposible la comunicación, mi elevada cabeza jamás se entera de que las amigas van al baño y de golpe se ve parada sola en medio de la multitud. Pero sin dudas, el más claro ejemplo me sucedió el jueves pasado: fui con una amiga a mirar vi...