Los supervisores

sábado, 2 de julio de 2011

Como un suspiro

Hace ya seis meses que ando pululeando por Buenos Aires, y como todo, pasó el tiempo como pedo en una canasta. También pasó el buscar casa, ahora vivo en un depto muy potable y tengo roomates copadas, de esas que te cuidan cuando tenés gripe. Pasó (¿pasó?) un amor, que dejó sus cosas buenas y malas, como todos los amores. Además pasó el buscar laburo, aunque ahora se viene la renovación de contrato. Pero como todo, también va a pasar y llegarán nuevas cosas.
Pero lo que también pasa es que empiezo a sentirme como en casa; soy amiga de los chinos del súper de al lado y del peruano que vende la verdura; del quiosquero veinticuatro horas y saludo coordialmente a los vecinos y hasta hablo del clima. También conozco al señor de la boletería del subte que me deja pasar sin pagar la mayoría de las veces. Voy conociendo gente y de a poco armo un nuevo círculo, aunque sigo manteniendo mi autismo selectivo y me guardo en casa la mayoría del tiempo (tener tres laburos logra que eso suceda seguido). Pero también, sobre todo ahora que la desnoviación me deja tiempo libre, empezaré a recorrer un poco más y a aventurarme a lugares "loquísimos" como La Plata, El Tigre o la reserva ecológica. Y mientras, espero poder comprarme pronto un oboe, instrumento que sueño tocar desde siempre y que ahora puedo.
¿Me quejo? Sí, de todo, soy Miss Ñañas, pero eso viene incluido en este pack XL, y disfruto de mi vida nueva, de la que estoy segura, todo esto que pasa o pasó, es sólo el comienzo.

1 comentario:

Ana Cristina Sosa Morasso dijo...

Mucho éxito en tu vida porteña! Yo fui en Semana Santa y quedé enamorada. Me encanta que te dejen pasar al subte sin pagar, jejeje!!!

besitos,
Ani