Los supervisores

lunes, 9 de mayo de 2016

Un frasco a la vez

De plástico, metal, porcelana, madera o hueso, cuando llueve la pregunta en soledad siempre es la misma: ¿dónde está mi cucharita?
No la que usaré para revolver el café, ni la otra grande que es para la sopa con arroz y queso que te levanta la temperatura después de una jornada laboral, o la que hundiré en Nutella para endulzar un poco el alma, alegrar el corazón y tirarme en el sillón a pensar junto a la estufa cuándo llegará esa otra, tan requerida, que te abrace (o se deje abrazar) en las noches frías cuando la lluvia golpee las persianas y el ruido de los truenos corte tu sueño en un estruendo sobresaltando la paz.
Esa que provoque hundir la nariz en su pelo, buscando el huequito ese que se forma en la nuca, justo donde se junta la columna con la cabeza... Ese es el punto exacto donde el aroma de esa persona especial se concentra. Como ya bien dijo el gran Hernán Casciari: "amas a alguien cuando su olor te calma". 
Y así, pese al viento que zangolotea las ventanas como si fuera a llevárselas de paseo vaya una a saber dónde; el solo de truenos implacables que sobresaltan a los gatos (y a sus dueños) y los manda zumbando abajo de la cama; y el agua, que cae a baldazos lavando las caras, los cuerpos, calles y edificios de la ciudad, dormirse con una sonrisa a la vez que se abraza (protectora) a ese ser mágico y real cuya sola presencia puede calmarte en una noche de tormenta.
Y así, mientras seguís cuchareando el frasco mientras perdés la mirada en las placas de yeso del techo, empezás a rememorar otras cucharitas anteriores... ¿Será que no valdría la pena volver a buscarlas y probar si funciona el ritual una vez más? ¿Era el encastre en ese cajón de los cubiertos disfrazado de cama que es la vida, tan defectuoso? Sí, lo era, y por eso ahí andan, buscando su propio destino... Y tal vez, un bello día, aparecerá esa mezcla justa de utensilio y popurrí que te corresponda y dormirás no para apagar un rato el cerebro de la realidad, sino por el puro placer de hacerlo con alguien más. Hasta tanto, la de Nutella seguirá estando... Y con eso basta, al menos por ahora.