La enteriza
Siempre que alguien deja de fumar le advierten que va a engordar, que será cosa de la ansiedad y que va a tener más hambre que gomero a una vedette... yo creo que más que por ese factor, comí porque recuperé el sentido del gusto y todo me parecía más rico que antes. Sea lo que sea, me fui ensanchando para los cuatro costados a lo largo del año y sumado a que no movido mucho el panaco carreras y laburo mediante, ahora califico más como modelo de Botero que de Michael Kors. Por tanto, este verano me paso a la enteriza, las bikinis están reservadas para otro tipo de minita y, queridos lectores (si es que aún me queda alguno) había sido que encontrar una que me quede como la gente es bastante complicado. Si quedaba un nicho de indumentaria con el que no tuviera mayores dramas, este acaba de revelarse esquivo y ladino. Ser alta implica que comprarte un jean, un par de zapatos o un saco se volverá una expedición donde te desnudarás cien veces, harás fuerza en probadores diminutos (golpeándo...