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Mostrando entradas de mayo, 2015

Materialismo sentimental: Ex-tasis

La gran mayoría de la cantidad de objetos que pueblan mi casa tiene una historia... imagino será así en todas las casas, pero que también probablemente a la gente esto no le preocupe demasiado. Yo puedo hablar por mí... hay una taza que no puedo usar, por ejemplo, porque era en la que desayunaba mi ex, entonces está ahí para cuando vienen visitas y son ellos los que van a posar sus labios en ella y a beber su contenido. A mí, como que me da cierta alergia. Hoy en un desliz la agarré porque estaba distraída mientras me hacía un café. Verla y pensar en tomar algo de ahí me resultó tan poco natural que la devolví a su sitio. Por qué no se la doy se preguntarán; pues porque la compré yo, es linda y forma parte del "Museo Personal de Mariana Artieda", como llama mi madre a esta cuestión de guardar cosas y tomarles estima desde que soy chica. Este es el primer intento de escribir sobre mis cosas, y el que dará lugar a una nueva etiqueta. No solo de sus exs y las cosas que dejaron...

Erato

Prefiero volver a mirarte de lejos a nunca más de cerca. Prefiero vuelvas a ser espejismo diurno al silencio taciturno que provoca tu ausencia. La ausencia que nunca fue porque tu presencia nació breve pero con un efecto maravilloso, impulsivo aunque inerte. A la luz de tu sonrisa pude verme feliz, pude verme real, dejar de ser actriz de una vida que no era vida, de una máscara de cera que se acomodaba a los designios de todo cuanto me rodea. De corazón te digo gracias, aunque jamás te enteres has sido un don en mi rutina, un respiro para mi suerte.

Y golpean a tu puerta...

No importa cuánto te niegues a avanzar, cuánto reniegues de tus pendientes ni cuán la sota te hagas de las cosas que quisiste en su momento y dejaste de hacer por mil y un motivos. Tarde o temprano, cuando menos te lo esperes, van a aparecer, todas a la vez, como una seguidilla de señales luminosas en catarata, una atrás de la otra, como una lluvia de estrellas fugaces. Y ahí vas a estar, parada, con una red cazamariposas, tratando de atajarlas todas a la vez, bailando y con una sonrisa en la cara por volverlas a ver, porque las querés y por eso las elegiste, A la lista de cosas reaparecidas se le suman mis cinco materias para recibirme de Licenciada en Lengua Inglesa (con su respectiva tesis, claro). Sé que volvió ahora porque estoy en un momento mental, laboral y espiritual en el que le puedo hacer frente y tratarla con el amor que se merece. Porque por más que reniegue, amo mi carrera. Y así, una vez más, golpean a tu puerta... es hora de abrir para poder cerrar. Sólo es cuestión d...

Blablabla Sh Sh Sh

Prefiero la crueldad de la palabra a la tiranía del silencio. El discurso presenta una variable infinita de posibilidades, ya sea para rebatir opiniones, reforzarlas o simplemente lanzarlas a la vida, al aire, esperando y otorgando tal o cual resultado. En un diálogo, por más sordo que este sea, las palabras pueden encontrarse y batirse a duelo, dejando o no ganadores, pero sí exponiendo sus razones, menciones y motivos. En cambio en el silencio... en el silencio las posibilidades infinitas de desencuentro son tan vastas como las arenas del tiempo... El silencio puede ser llenado por mil y un escenarios que jamás llegarán a ser certezas, siempre vivirán en la eterna nube de las aproximaciones y potencialidades. Lo no dicho es el escarnio de los paranoicos, la tumba de los deseos, el fin del contacto. La angustia de los curiosos. Un nudo en el pecho. El punto inicial al infeliz recuerdo.

El oboe de mi

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Ayer tenía pensado contar cómo aprendí a bailar el vals en brazos de mi abuelo Goro durante su fiesta de 50 años de casado, pero el sueño me ganó y Roberto decidió terminar el texto por sí mismo... Si bien es cierto que ese es uno de los recuerdos de infancia más lindos que tengo (y uno que reproduzco cual film en mi memoria cada tanto) y que se transmuta en que, cada vez que haya ocasión de hacerlo, baile el vals con maestría (a diferencia de mucha gente que conozco, que más pareciera bailar un chamamé chic), existen muchas otras cosas que le debo, como una suerte de herencia intangible, a mi querido Goro. Y una de ellas es el gusto por la música clásica y sinfónica. Recuerdo despertares en casa de los abuelos durante vacaciones de invierno, el despegar los ojos con mucha parsimonia mientras mis narinas tomaban conciencia del aire frío y metálico que aspiraban como recambio del tibio y perfumado con suavizante para la ropa tras haber pasado una noche con la cabeza tapada con los acolc...

Vals

Cuando tenía siete años, mis abuelos cumplieron cincuenta de casados. wq2222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222222tyhszxxxxxxa'''''''''''''''''''''''pppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppppp...

Haruka

¿Cómo alguien puede vivir llevando el Sol en los ojos? ¿Develando anhelos con una sonrisa de dientes imperfectos y, aún así, preciosos? ¿Cómo puede el tacto gentil de un hada esconderse detrás de una fachada tan poco acorde pero, al mismo tiempo, tan coherente? ¿Puede acaso alguien, obnubilada ante tan armoniosa presencia no sentirse cohibida de acto, palabra y acción? ¿Es tan impensable el congelamiento de las reacciones, la sangre y el suspiro? Sí, lo es... y resulta evidente y claro lo intangible de tu abrazadora y aun sutil existencia. Un simple ser terreno no puede aspirar a ser deseado ni requerido por tal maravilla etérea; por quien, como la luz que su aura destila, danza entre nubes suspendida por su propia leveza. Quien contempla al mundo desde regio palco no debe ser incordiada por cuestiones mundanas de terrenal presencia, ni admitir en su dorada estela a quien usa ni más ni menos que las piernas para movilizarse, a quien arrastra su existencia por Gea, a quien la Grave...

Pasos sobre el cristal

«Sos demasiado buena...» «Sos una dulce...» «Sos demasiado inocente...» «Tenés que dejar de mirar a la gente con el filtro de tus expectativas y empezar a verlas por como son...» «Pará de esperar lo que deseas de las otras personas y empezá a ver qué es lo que están dispuestas a darte...» «Dejá de darle pasto a los camellos... la gente es como es, no como vos te imaginás que son». «No podés andar regalándole un pedacito de tu corazón a cuant@ nab@ conocés, Mariana, no es sano». Tantas miles de veces he des(oído) esos consejos/palabras... y tantas otras sufrido las consecuencias sentimentales (y físicas) de no lograr protegerme de los embates del mundo y sus habitantes... Ya corren tres décadas de construir castillos en el aire y dar pasos sobre el cristal con sandalias de pluma, rezando, rogando y esperando que no cruja... Sin embargo sigo teniendo la estabilidad emocional de una nena de cinco años que va por la vida regalando corazones mal trazados en papel de estraza.

Mi caramelo

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Muchas veces, las emociones se encadenan y resultan en recuerdos, en un reciclaje de sensaciones de momentos olvidados, cosas vividas que, como una suerte de catarata en forma de espiral, nos llevan a un punto en el tiempo que nos hace doler... Otras, un hecho aislado, el cual no es racionalizado en su momento, se escapa del encajonamiento y sale a la luz en forma de otra cosa, con otra máscara... Mi primer amor se llama Francisco. Era medio rolinga, tenía unos rulos hermosos y siempre olía a shampoo. Y tenía un lunar que parecía un arito en el lóbulo derecho. Yo tenía 15 años y era flor de pelotuda. No tenía idea de lo que era que alguien guste de vos y me enamoraba en un tris (no es que haya cambiado mucho 15 años después, a decir verdad). Fue mi primera relación a distancia, la cual sería tan solo el principio de una seguidilla que se viene prolongando in eternum. Nos conocimos en ensayo del grupo de teatro en el que participábamos, entre otros, su papá y yo. Esa noche hubo una fie...