Los supervisores

martes, 5 de mayo de 2015

Haruka

¿Cómo alguien puede vivir llevando el Sol en los ojos?
¿Develando anhelos con una sonrisa de dientes imperfectos y, aún así, preciosos?
¿Cómo puede el tacto gentil de un hada esconderse detrás de una fachada tan poco acorde pero, al mismo tiempo, tan coherente?
¿Puede acaso alguien, obnubilada ante tan armoniosa presencia no sentirse cohibida de acto, palabra y acción? ¿Es tan impensable el congelamiento de las reacciones, la sangre y el suspiro?
Sí, lo es... y resulta evidente y claro lo intangible de tu abrazadora y aun sutil existencia.
Un simple ser terreno no puede aspirar a ser deseado ni requerido por tal maravilla etérea; por quien, como la luz que su aura destila, danza entre nubes suspendida por su propia leveza. Quien contempla al mundo desde regio palco no debe ser incordiada por cuestiones mundanas de terrenal presencia, ni admitir en su dorada estela a quien usa ni más ni menos que las piernas para movilizarse, a quien arrastra su existencia por Gea, a quien la Gravedad llama y fija una y otra vez en su seno, aun cuando se le resista...

1 comentario:

Gabriela Fediuk dijo...

Me encanto el post nena que bueno que volviste a escribir.